* TRAVESÍA POR EL DESIERTO:
Y la paciencia llego a su fin.
La paciencia, no como fan del Wrestling, sino como seguidor de la WWE, tocaba fondo durante el Raw del pasado 12 de Noviembre. Y no porque el show fuera particularmente horrible ni porque ocurriera algo especialmente decepcionante en su transcurso (el programa estuvo en la linea de las últimas entregas del show de los últimos meses) sino, más bien, tras sufrir una especie de "momento de lucidez" en el que fuí plenamente consciente de que el producto actual que nos ofrece la compañía de los McMahon se dirige hacia ninguna parte y, por ello, es incapaz de despertar el interés y la pasión que conseguía transmitirnos tiempo atrás. Es decir, no ha sido algo repentino, sino el fruto de un proceso que viene de muy atrás y que ha acabado desembocando en este sentimiento.
Simplemente no puedo con Raw. Smackdown se deja ver y disfrutar muchísimo mejor porque es más corto, va más al grano, apenás tiene relleno y eso lo hace todo mucho más ameno... pero Raw es otra historia. Actualmente no hay calidad suficiente ni tampoco capacidad de generar el interés suficiente como para mantener atractivo un show de 3 horas de duración. Cosas como CM Punk (últimanente sus promos más que sus combates) y algun que otro elemento más vuelve a avivar la llama y a captar nuestra atención durante un rato, pero son 15 o 20 minutos buenos y realmente entretenidos y logrados en todo un gigantesco oceano de 180 minutos de aburrimiento, mediocridad y languidez.
¿Y sabeis cual ha sido el resorte que me ha hecho acabar sintiendo y expresando todo esto?... pues muy sencillo: lo que me ha hecho percatarme de esta idea ha sido el descubrirme a mí mismo avanzando el programa hacia adelante en los momentos que me han parecido menos interesantes, algo inaudito en mí hasta hoy. Durante años me he "tragado", y con mucho gusto, todos los shows de la compañía sin apartar los ojos de la pantalla ni en la más irrelevante de las promos. De repente ahora, en noviembre de 2012, me descubro a mí mismo avanzando el video en momentos que no me transmiten ni el más mínimo interés. Fué como un resorte, fué entonces cuando lo vi claro en mi cabeza y cuando me di cuenta de que el panorama está sumido en un coma profundo sin demasiados visos de mejoría.
No hemos cambiado como fans del Wrestling, a nosotros nos sigue encantando este espectáculo tanto como el primer día. Es la WWE la que ha cambiado y transformado su producto hasta lograr que muchos de nosotros nos sintamos así (y me atrevo a hablar en plural porque me consta que no soy el único que ha llegado a esta sensación). Guiones terribles, historias vacías, rivalidades insustanciales surgidas de no se sabe muy bien donde, erráticos comportamientos de algunos personajes que, sin venir a cuento, cambian de actitud sin motivos aparentes... cosas que me hacen pensar que los guionistas y la Compañía en general pasa por su peor momento de creatividad de la última década. Hay poca capacidad de generar pasión, de "enganchar" a los espectadores y de ofrecer algo realmente vibrante, emocionante o impactante, algo que sea capaz de "sacudirnos" el aburguesado sopor que atravesamos; porque todo esta orientado al servicio de lo comercial, lo inocuo y lo "políticamente correcto" como si, de repente, al Wrestling Profesional se le estuviera obligando ser un modelo a imitar para la sociedad, algo que jamás ha sido (ni pretendido) ser y que, seamos francos, mata en gran parte la pasión que este espectáculo en estado puro es capaz de transmitir.
Las razones de esta "transformación" del producto han sido debatidas y tratadas durante meses en largas conversaciones y columnas de opinión de este y otros blogs (el caso Benoit, la carrera política de los McMahon, el hecho de que los tiempos cambien, etc, etc) y, por eso, no es algo en lo que vaya a volver a entrar de nuevo. El caso es que, por la razón final que sea (y especialmente desde el verano hasta la fecha), la WWE ha experimentado un descenso en picado a la hora de mostrarse capaz de crear un espectáculo interesante y que despierte alguna emoción en el espectador, algo que ratifica el descenso de audiencias y que, finalmente, provoca que me encuentre escribiendo el presente texto. Donde antes teníamos feudos, peleas y rivalidades capaces de ponernos al borde de nuestros asientos, ahora contemplamos un producto que casi se mueve por inercia, por costumbre y de forma mecánica y fría, cosa que le ha desprovisto de los elementos más importantes y vitales para este espectáculo: las emociónes.
Sin embargo, no quiero pecar de pesimista y quiero terminar esta columna con un poco de esperanza: durante décadas, este negocio no ha parado nunca de funcionar y, como es lógico, resulta normal atravesar altibajos cuando emprendes una actividad que transcurre a lo largo de 30 o 40 años (no puedes estar 40 años ininterrumpidos en la cima más absoluta). Por otro lado, nadie duda de la capacidad que posee una empresa como es la WWE para, un buen día, sorprendernos con algo inesperado o dar un golpe de timón radical que cambie el panorama de la noche a la mañana, sobre todo si los ratings o la presión de los fans te acaba obligando a ello. Si hay una compañía capaz de hacer algo así, esa es la WWE. Siempre me he imaginado a la WWE como un poderoso e indestructible dragón que, sin embargo, ahora se encuentra dormido en su propio éxito, totalmente ajeno a la realidad que le rodea, vulnerable e incapaz de transmitir la sensación de poder que antes conseguía hacernos sentir. Sin embargo, nadie puede negar la posibilidad de que, algún día, ese dragón pueda volver a despertarse para volver a dominar el panorama y para decirnos a todos que "aquí estoy. He vuelto"... pero eso aun no ocurre. El "dragón" sigue dormido y no da tanto miedo como cuando estaba despierto y dominaba el mundo a su antojo dandonos demostraciones de su poder. Sigue somnoliento, moviendose por incercia y con desgana.
Mientras veía el Raw de anoche y mientras adelantaba el video para pasar algunos de los momentos más aburridos e insustanciales, me invadió otra clara idea que entraba fugazmente en mi mente: el fan de la WWE parece vivir en una eterna espera, aguardando que "el dragón" del que hablaba antes se despierte de una vez; la espera de que, algún día, la cosa cambie y el producto vuelva a ser excitante, emocionante, intenso y arrebatador y, mientras ese día llega, continúa siguiendo a la compañía casi por inercia, intentando disfrutar de las 2 o 3 cosas puntuales de calidad que ofrece pero, en el fondo, aguantando y esperando con paciencia un cambio real en la orientación del producto. ¿Como puede conseguir eso la WWE?... yo no lo sé; precisamente conseguir algo así a toda costa es (o debería ser) el trabajo de la WWE, y no del fan.
De repente fui consciente y, avanzando Raw para saltarme cosas anodinas, he tenido ese momento de lucidez y me he puesto del lado de esa legión de fans que esperan un cambio y que siguen el producto más por costumbre que otra cosa. No sé en que forma puede venir ese cambio, no sé de que manera, no se si a costa de la "Era PG", dentro de ella, siendo "políticamente correcto", no siendolo... no sé como, no tengo la respuesta, pero el caso es que estamos pidiendo, y esperando, que la WWE de un golpe de timón y que vuelva a ser capaz de transmitirnos emociones como lo hacía antes. No sabemos como se consigue eso ni, en realidad, tampoco nos importa, porque es la WWE como empresa la que se tiene que preocupar de encontrar la respuesta a ese problema, no nosotros. La pelota esta en el tejado de la WWE, no en el nuestro.
Por todas estas razones, seguir a la WWE en la actualidad se ha convertido en una especie de "travesía por el desierto" mientras seguimos avanzando y esperando un cambio que, realmente, ni nosotros tenemos demasiado claro de que forma o cuando debería llegar. ¿Llegaremos algún día al final de este desierto?; yo quiero pensar que si.
Sea como fuere, y mientras dure esta "travesía por el desierto", el Blog y su actividad en Twitter se suspenden indefinidamente hasta que la WWE sea capaz de volver a hacernos sentir la pasión de antaño, pasión que siempre ha sido el mejor y el único combustible para hacer funcionar este Blog que, sin embargo ahora, se queda sin gasolina. En lo que respecta a los rankings cerramos el año 2012 ahora (a pesar de quedar un mes y medio para que acabe el año) mientras que, al mismo tiempo, quedan suspendidos indefinidamente por los mismos motivos. Sin embargo, esta sección de "El Esquinero" continuará vigente y alguna que otra vez verá publicadas nuevas columnas de opinión porque, a pesar de todo, un servidor continuará siguiendo muy de cerca los shows y la actualidad de la WWE. Supongo que muchos de nosotros hemos alcanzado ya ese grado de cierto "masoquismo" que se alcanza cuando algo te gusta demasiado.











